En las películas en las que hay un juicio, como buen lego en la materia, me encanta oír el ¡protesto! del fiscal o del abogado defensor aunque no sé exactamente en qué se basa el juez para responder ¡admitida o no admitida!. Mi amigo el pediatra filósofo, Sir Joseph, ayer no me admitió la protesta. Me volvió a decir que yo seguía siendo un cascarrabias por lo que voy a explicar a continuación.No voy a hablar de fútbol aunque sí quiero puntualizar algo que me llamó la atención durante el partido; la corrección de los seguidores del Barcelona y Athletic de Bilbao excepto un energúmeno que tiró una lata de bebida a un jugador. En todos los sentidos fue un partido ejemplar menos en una cosa: la hora de realizarse. Un partido de fútbol de tal calibre que deberían seguir muchos aficionados por la tele, incluyendo a niños y jóvenes, no puede empezar a las 22 horas de un miércoles y acabar casi pasada la medianoche. ¿Cómo va a funcionar el país al día siguiente? ¿No podemos empezar a dar ejemplo a las futuras generaciones que ir a dormir pronto favorece el descanso y que a quién madruga Dios le ayuda?
Soy un firme defensor del cambio de horarios laborales para la conciliación familiar y el ejemplo debe partir por las instituciones con más peso empezando por las televisiones y sus horarios de programación. Si en vez de realizarse a las 22h. se hubiera hecho a las 20h. habría tenido la misma repercusión mediática y todos los españolitos de todas las comunidades autónomas no hubieran estado somnolientos al día siguiente. Pero no hay manera; el señor Buqueras se desgañita en todos foros pidiendo horarios racionales pero nadie le hace caso y me molesta pensar que no llegaré a ver un día en el que se coma a las 12-13 h., se cene entre 18 y 20 horas, que la última sesión de cine y espectáculos sea a las 20h., la "golfa" a las 22h. y cierre de lo bares y locales públicos a la una de la madrugada. ¿Por qué no empeñamos en ir a contracorriente? Si nuestros parados logran obtener un nuevo trabajo estarán acostumbrados a ir a dormir a las tantas y eso no es bueno para ellos, ni para sus hijos y ni para la sociedad en general. Eso sí, trabajamos más horas que nadie pero nuestra productividad es mínima.
!Ah!. Otra cosa, esos horarios van a matar a nuestro Rey que, con 72 tacos que tiene, debería estar en casita descansando...¡me lo van a matar!