El Dr. Santi descansa del blog pero sigue todos estos días, al pié del cañón, trabajando en la consulta. Para que no se aburran les pongo el vídeo sobre el dormir. Es muy interesante por su claridad. Tengan en cuenta que, tras las emociones y las vacaciones, muchos niños tendrán trastornos del sueño durante un tiempo.
¡Uauuuuuuh! Ya he llegado al millón de páginas vistas. ¡Olé!
sábado, 24 de diciembre de 2011
A mí estas fiestas no me gustan nada. Todo el mundo va estresado. Una vez acabadas se inician las quejas para perder peso: es el comentario general postfestivo.
He tenido la mala pata de apretar un botón incorrecto y se me ha borrado todo lo que había escrito. Maravillas de los ordenadores. Como estoy cansado no me veo con ánimos de volver a escribir unas recomendaciones -muy sencillas- ante la llegada de la avalancha de los juguetes en estas fiestas navideñas marcadas por la crisis. En resumen, deseo que sean unas fiestas diferentes y que a los niños no les traigan nada de lo que han pedido sino "sorpresas" verdaderas, inesperadas y no electrónicas.
La frustración es una buena enseñanza para su vida futura.
¿Qué recomendaciones sugerirían ustedes?
PS.
¡Oh, la, la! Por aquéllas cosas de los virus, lapsus mentales y torpeza informática he descubierto en las catacumbas de mi ordenador parte del "papiro" que había destinado para este espacio. Dice así:
Cada año me quedo atónito por estas fechas con las respuestas de los niños respecto a lo juguetes que piden al tió, papá noel y reyes magos. Ya no los pongo en mayúscula porque, por lo menos, en nuestro país han perdido mucho de la "magia" e "ilusión de antaño. Muchos niños no se acuerdan de lo que han pedido, solicitan ("me lo pido") todo lo se muestran en los catálogos editados "ad hoc", están absolutamente seguros de que les traerán lo que piden y les importa un pito lo que cueste; mejor dicho, no tienen ni idea de lo que vale.
Frente a esta laxitud y molicie actual hacia el regalo y el juguete infantil, sugiero hacer un ejercicio de austeridad, moderación y sana frustración:
Que los "regalantes" -léase tió, papá noel y reyes- traigan como máximo de dos a tres cosillas por cabeza. No traerán aquellos por los que los padres sientan debilidad pero que al niño de importa un pito como un Scalextrix
No traer lo más deseado en primer lugar, La frustración es una buena escuela de la vida
Después de haber visto su funcionamiento, a partir del día 8 de enero se hará una exposición de todo el material recibido y se solicitará del "implicado" que escoja los dos o tres juguetes más deseados. Los demás se guardarán en un lugar secreto e inaccesible
Pasado un tiempo puede cambiar uno o dos juguetes “antiguos” por otros nuevos. Esta rotación demostrará que habían pedido juguetes que ni se acordaban de ellos: al sacarlos ni siquiera les gustarán
Los juguetes electrónicos tipo videoconsola se abrirán sólo previo un minucioso redactado de un contrato para uso y disfrute con dos puntos básicos: regular estrictamente el tiempo y los días para jugar con ella. Sólo los progenitores podrán tener la potestad de variar el contrato
Los libros, electrónicos o no, son el mejor regalo. Fomentar la lectura evita la creación de catetos redomados, jóvenes incultos, personas sin valores y producen una gran paz familiar
El objetivo es decir esta frase. "Este año no ha podido ser, quizás el año que viene haya más suerte", como ocurre el la lotería. A mí me gustaría que me trajeran un Patek Philippe Perpetual Calender, pero va a ser que no. Bueno, esperaré a otro año...
Época del año en que todos nos sentimos más buenos pero que algunos, entre ello yo, estamos deseando que se acabe pronto. Todos pensamos en los hambrientos del mundo, por eso comemos tanto, deseamos felicidad a los demás cuando ésta es escasa, tiempo de paz y tranquilidad cuando, en realidad, mucha gente va estresada. Sería maravilloso si el espíritu navideño perdurase todo el año... pero sin estrés, sin excesos de comida, sin frases manidas repetidas cada año, sin locuras de comprar, etc. Simplemente ayudando a tu compañero de trabajo, siendo amable y respetuoso con los demás y hacer el trabajo con profesionalidad, yo creo que sería suficiente.
Estas dos fotos tienen mucha parte de nuestra vida. En la de arriba están los nietos del Sr. Joaquín Musull, primer jefe de mi esposa, cuando trabajaban en la delegación en España de DuPont de Nemours en la famosa TusetStreet. Ella siempre le ha tenido un cariño especial porque él le ayudó mucho en su primer trabajo. Nuestra amistad ha seguido durante años. En aquellos tiempos yo era estudiante de medicina y mi mujer me mantenía con gran escándalo de nuestro entorno y de mi padre (q.e.p.d.): "Santi vivía de su mujer". Oséase, que fui un adelantado para la época.
En la de abajo están los nietos de la segunda de mis tres Cármenes - la primera mi esposa, la segunda la abuela de estos niños y la tercera mi enfermera del hospital. La madre de estos ejemplares, Marta, es la que me bautizó cuando aún era una niña primero de "tío Santi" y después de "doctor Santi" y con Dr. Santi me he quedado. Se llaman Iñaki, el mayor y Blanca, la pequeña. ¡Ah! y están muy bien cuidados y educados.
A todos ellos les damos las gracias por un auténtico espíritu navideño como yo lo entiendo y que ha de perdurar toda la vida.
De todos los villancicos con los que nos machacan en los centros comerciales me quedo con el de Boney M.; es el que me cansa menos y está muy bien orquestado. Así que se lo pongo para celebrar el día de hoy.
O también llamado síndrome de Alzheimer fulminante transitorio infantil es un fenómeno descubierto por el Dr. Santi en sus arduas y prolijas investigaciones durante estas últimas décadas siendo cada vez más frecuente.
Consiste en un extraña pérdida de memoria cuyo diagnóstico muy sencillo. Su etiología no es debido al deterioro neuronal por exceso de alcohol de estas fiestas sino por una sobresaturación cerebral de estímulos que bloquean las tranmisiones nerviosas, en otras palabras, por estar todavía en una sociedad opulenta - ya en quiebra- sin que los niños se enteren.
Como he dicho el diagnóstico es muy sencillo; se le pregunta al niño que le ha traído la Navidad y hay dos tipos de respuestas: a) Se queda dubitativo pensando y repasando lo que le han podido traer desgranando los regalos como "Juan Valdés selecciona los granos de café uno a uno", b) Simplente pregunta a sus padres: "¿qué me han traido?" porque en en este breve periodo de tres días ya lo han olvidado.
Curiosamente cuanto más caro es lo que le traen - electrónica- lo olvida más facilmente y si los regalos son sencillos y útiles los recuerdan más -libros, ropa.
Así la lección de este post es que los Reyes aún están a tiempo de rectificar. Poco, muy deseado, barato y útil.
Estas fiestas no me gustan nada. ¡Que raro es usted, Dr. Santi!. Sí, un poco rarillo soy pero en un congreso en que habían unas 1200 personas pedí que levantaran la mano quien se considerara "normal". Lógicamente yo no la levanté pero tampoco lo hizo nadie.
Desde mi tierna infancia no hago más que oír, por estas fechas, Paz y Felicidad y ¡no ocurre nada!. De forma automática y sin ninguna convicción se desean a los demás "¡felices fiestas!". El mito y la publicidad se encargan del resto. El Papá Noel desplaza a los Reyes Magos, en Catalunya el "tió" precede a la Navidad y el desbarajuste de festejos es parecido a la feria de Sevilla. Nos engañamos y caemos en el huracán de regalos, prisas, angustias, insomnios, comilonas, atascos, bocinazos, bloqueo del tránsito que requiere medidas de pacificación... Por unos días recordamos y nos recuerdan que hemos de ser buenos y desearnos felicidad. Yo se lo recuerdo, obedeciendo órdenes: sean buenos y felices.
Desde mi tierna infancia no hago más que oír, por estas fechas, Paz y Felicidad y ¡no ha ocurrido nada!. Pasan los años y la humanidad progresa técnicamente pero no en la convivencia. La escena final de "El tercer hombre" dirigida por Carol Reed siempre me produce una mezcla de escalofrío y tristeza. Yo me convierto en Joseph Cotten y veo pasar a Alida Valli como si fuera la imagen representativa de estas fiestas que pasan de largo. Véanlo.
P.S. En el diario La Vanguardia de hoy me publican una carta titulada Plagiocefalia en la que llamo la atención sobre la epidemia "silenciosa" producida por la compresión de la cabeza al estar largos periodos boca arriba.
Ya se empieza a notar nerviosismo. En unos por la alegría de reunirse con los suyos y en otros por el estrés que les espera. Es el no parar. ¿Se acaba el mundo? Eso parece. A mi estas fiestas me cansan. Es verdad que mis hijos se han hecho mayores. No niego que cuando tan pequeños las disfrutaba un poco pero ahora. Saben que en Catalunya se celebran tres fiestas que son la delicia para los niños por la miríada de regalos que reciben para los niños. La tradición catalana del "tió", Papá Noel y los Reyes Magos de Oriente. Ahí es nada. Pero hay que comer...y mucho.
¿A quién le toca hacer la cena este año? A los agraciados con esta lotería han de trabajar como enanos para que la comida/cena quede bien, sea opípara y para muchos comensales. El trabajo de horas de compra de "materiales", su preparación y la disposición de una mesa que quede bien quedan "fundidos" en dos o tres horas. Los comensales salen con la tripa a reventar, los niños con los juguetes y los que se quedan en casa...ven un paisaje desolador. Hay que recoger todo lo que los demás se han zampado a medias y toda parafernalia de la mesa. Mientras los comensales salen contentos como unas pascuas con un barrigón a reventar- y aveces criticando "no ha estado mal pero faltaba..., no tenían... "- los sufridos anfitriones tienen que recogerlo todo, tirar partes de la vajilla que se ha roto, guardar las "sobras" para no tener que cocinar en los días siguientes.
Comprar regalos es otro deporte "divertido". Las tiendas están a reventar, los precios han subido, escoger un regalo que no sabes si al otro le gustará o no, comprar juguetes para los hijos pero alguno más para los primos, los primos de los primos, abuelos, tíos, padrinos, el hijo del vecino... Una carrera loca que algunos, quizás un poco "raros" como yo, dan por terminada con satisfacción el día 7 de Enero.
Es curioso, en estos días de Paz, parece que el mundo se acabe. Y no, luego viene la cuesta de Enero en ocasiones muy empinada...