Según la RAE la primera acepción de aburrir es: molestar, cansar, fastidiar y la sexta: sufrir un estado de ánimo producido por falta de estímulos, diversiones o distracciones. Curioso, las dos se emplean con frecuencia en la misma familia. La primera la expresan los padres "estoy aburrida con este niño". La segunda, los hijos especialmente a medida que van creciendo: "me aburro" (no confundir con mea burro, que puedes espetar padres groseros, en un momento determinado).Cuando vienen a la consulta, si los padres me dicen la primera me preocupo del motivo que les lleva a decir esa frase. Algo no funciona y es preciso aclarar si hay algún problema. En cambio, si los hijos me expresan la segunda estoy contento y les digo: "es bueno aburrirse" . Me miran sorprendidos y deben pensar "¡que dice este tontaina!".
Aburrirse por la falta de estímulos debería ser una situación más frecuente en los niños. Y creo, sinceramente, que deberían aburrirse más porque a la larga suele producir una contra reación en que el niño debe ingeniárselas para salir de esa situación. Tiene que tomar la iniciativa para hacer algo que le entretenga, por ejemplo, leer un libro. Los niños en sociedades opulentas aparentemente disfrutan mucho más que los de las deprimidas. Sin embargo, no paran de pedir y pedir cosas que les distraigan. Un día hablaré de los días Navideños que se acercan. Viendo reportajes de países lejanos se ve como esos niños son capaces de disfrutar hasta con un trozo de barro como se ve en la foto, "un"zapatófono" que no sirve para nada.