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miércoles, 30 de mayo de 2012

La fiebre del oro del siglo XXI

No soy economista. Sólo soy un trabajador al que le han bajado su sueldo y no sé si llegaré a cobrar la jubilación. Lo normal en estos días, vamos. Como no entiendo nada de negocios -y los economistas menos-  me quedo pasmado de la cantidad de tiendas que han proliferado como setas bajo el rótulo COMPRO-VENDO ORO y de la cantidad de anuncios con la misma intención en los diarios. Si el oro está por la nubes ¿para que compran oro cuando está más caro?. Creo que he llegado a comprender la llamada Ley de Gresham. Lo "bueno, como oro y plata, se guarda" y lo "malo, como billetes de papel, circula" y como la gente no tiene dinero no tiene más remedo que vender. Hasta ahí llego pero ¿qué sacan esas empresas comprando oro a precio alto? ¿Porqué en estos momentos hasta se ofrecen franquicias?. ¿Dónde se vende luego? Seguro que estamos frente a una burbuja artificial sobre este "vil metal" en la que, a los que precisas vender les parece "cobrar" bastante y los compradores lo deben fundir y enviarlo donde corresponda (con la comisión entre la compra y la venta) ya que el mercado no está regulado. 

Me gustaría que algún experto me explicara el fenómeno que está ocurriendo con el oro; no lo acabo de entender. ¿Adónde va a parar todo lo que se está vendiendo estos días? Yo no vendo nada porque no tengo. Mi anillo de casado desapareció en el hospital  al dejarlo en una repisa cuando me estaba lavando las manos para hacer una punción lumbar y no tengo gemelos ni  relojes de oro (y menos de platino) ni de platino. A mi mujer no le gustan nada, pero nada, las joyas; es una suerte para mí.

Una vez leí que el iniciador de la dinastía Rockefeller (Standard Oil), tenía un criterio claro refiriéndose a la Bolsa: "cuando la portera compra, yo vendo". Me temo que los ricachones de aquí y de afuera pueden comprar empresas españolas a precio de saldo para entrar en su consejo de administración. Sólo nos falta eso; vender los pocos muebles que quedan.. "La "joyas de la corona" no están en venta... ¡qué lástima!

domingo, 10 de mayo de 2009

Cuando la portera compra yo vendo

Como dice un amigo mío muchos fines de semana me gusta "hacer el perro". Eso significa estar en coma vigil, trastear por casa, ir a dar una vuelta y hacer cosas sin un fin concreto. A veces va bien "no pegar ni sello" pero, a pesar de todo, me entero de lo que ocurre a mi alrededor.

En mi charla de "Padres, estáis oxidados" hacía referencia al "nuevo adolescente" y los estilos de vida que les hemos ido inculcando. Uno de ellos es el ensalzamiento de los "ladrones de guante blanco" que deslumbran por su riqueza hasta que sale la verdad pero no toda la verdad. Hacen desfalcos inmensos dejando a miles de personas sin un duro, con ahorros de toda la vida esfumados y cuando son juzgados por su felonía no se les devolver lo que se han apropiado indebidamente. Esto viene a cuento porque este fin de semana veía las reclamaciones en los telediarios de los afectados por AFINSA o Forum Filatélico; otros muchos se han visto afectados por Gescartera, Mario Conde, Javier de la Rosa, el alcalde de Marbella... y uno piensa que el castigo más sencillo es: cuando usted restituya el dinero podrá salir de la cárcel. Me gustaría que algún abogado/jurista me explique porqué no se puede hacer así. Peco un poco de tontaina pero no me parece justo que al salir de ella tengan todo el dinero guardadito para sí o sus herederos.

Estos hechos son una buena lección para enseñar a los jóvenes. No hay duros a cuatro pesetas, no hay gangas, hay que trabajar, no dejarse llevar por la ambición y saber que no hay nada seguro. Ahora, en época de crisis, he visto grandes anuncios el los que recomiendan comprar lingotes de oro "porque es un valor seguro" cuando justamente es lo contrario. Nunca su precio había sido tan alto y eso quiere decir que cuando pase la crisis bajará.

La frase que he puesto al principio, sin querer desmerecer a los porteros, se le atribuye al primero de los Rockefeller al hacer su fortuna. No hacer caso de los cantos de sirenas ni de los premios Nobel de Economía. Si los economistas acertaran serían ricos y la "cagan" continuamente....

PS: He comprobado la cita y era errónea. La auténtica parece ser la siguiente poco antes del crack del 29.

Empiezo a vender cuando mi chofer comienza a comprar.
John Davison Rockefeller