Este fin de semana "me han abandonado" un trío de residentes excepcionales; Patricia, Luciana y Asier (los pongo en orden inverso al título del post para evitar malentendidos). Amables, alegres, preguntones, simpáticos; durante este período que me han acompañado me he sentido feliz. El viernes me entregaron un recuerdo que lo tendré expuesto hasta que me echen del hospital. Lástima que en la foto que les muestro no se vea bien. Aparte de los "resis" están mis dos ángeles de la guarda: Carmen y Nani; nunca jamás me han reprochado nada, ni se han enfadado conmigo y han soportado al que cada vez se vuelve más cascarrabias: el Dr. Santi.
Muchos residentes saben que les llamo "resistentes" porque no hago más que repetirles que residente es el que reside en el hospital y que han de aprovechar todas las oportunidades que ofrece un hospital como el nuestro. Y los residentes, a veces, se resisten a lo que digo; llegan con mentalidad funcionarial y se van del hospital con más pena que gloria.
Muchos residentes saben que les llamo "resistentes" porque no hago más que repetirles que residente es el que reside en el hospital y que han de aprovechar todas las oportunidades que ofrece un hospital como el nuestro. Y los residentes, a veces, se resisten a lo que digo; llegan con mentalidad funcionarial y se van del hospital con más pena que gloria.
Gracias, Luciana, Patricia y Asier.